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martes, 27 de octubre de 2015

¿POR QUÉ LA GENTE NO SE CURA?

En principio todos los terapeutas queremos pensar que todas las personas cuando vienen a la consulta se quieren curar, pero a veces tenemos que aceptar que no es así, que tan solo necesitan compartir su historia, pero no salir de ella.

A menudo la sanación no es un camino valido para esa persona.
Hay diversos motivos por los que la persona no se quiere curar, o no es capaz de acceder a esa curación. Por un lado tenemos que la persona no quiere dejar atrás el pasado o tiene miedo al cambio.
El estar anclados en el pasado hace que no podamos estar en el momento actual al 100%, que estemos malgastando energías de manera inútil en algo que ya no tiene cambio posible. La curación requiere que la persona este en el momento presente. Seguir en ese pasado solo alimenta el resentimiento y la amargura vivida.
No dejar de ser víctima, no perdonar ni querer cerrar la herida tiene que ver con liberarnos de la etiqueta de víctima. Si tuvimos la desgracia de que alguien o algo nos causara un daño, pero al llevarlo al momento presente solo hacemos que ese daño se consolide y se haga más fuerte. Lo mismo pasa con la etiquetas, cuando uno se obsesiona con determinada patología y acaba siendo parte de él.
El cambio supone dejar el estado anterior en el que la persona en ocasiones ha conseguido encontrar el aliento y el apoyo de otros. Este estado de dolor ha conseguido por otro lado un bienestar por este apoyo y por otro ha aprendido que puede conseguir manipular y controlar a los demás. Ante esta situación el cambio puede ser aterrador, puede ser incluso doloroso al tener que abandonar ese bienestar que cubre el dolor e incluso hace que para la persona sea una situación de confort.
Así pues salir de ese estado no es solo poder sino querer y por lo tanto un esfuerzo consciente, con la ayuda necesaria.
Si crees que estas en este anclaje y necesitas salir de él, te ayudaremos.
Para eso estamos aquí.....
Extraido del muro de Energia Radiante

domingo, 25 de octubre de 2015

LAS OPSIS Y LA MANIPULACIÓN DE MASAS

Las (OPSIS) son intervenciones comunicacionales masivas (inteligencia militar en su origen) de tipo tácticas y operacionales o estratégicas, que en el presente y debido al desarrollo económico y tecnológico, son utilizadas de manera habitual por partidos políticos, policías e incluso por grandes corporaciones.
Las operaciones psicológicas, tienen por objeto influir, persuadir y “controlar” el pensamiento colectivo de las masas mediante la manipulación progresiva y sistemática del componente más poderoso del cambio de actitud, el emocional (*). Esto, mediante la intervención comunicacional que busca la “construcción” de realidades ficticias y/o inducidas tendientes a ocultar la forma y el fondo de propósitos oscuros y la verdad de los hechos.
(*) Los componentes de la “actitud humana” son 3; el conductual, el racional o cognitivo y el más eficaz de todos para el cambio de actitud, el componente emocional.
Las (OPSIS) su origen en los EEUU antes de 1939, pero se consolidan durante y después de la 2ª guerra mundial, adquiriendo características de ciencia, debido por sobre todo, al incremento del desarrollo tecnológico. Su difusión mundial en gran medida se debe a la creación e intervención internacional de un organismo cómo la CIA (Agencia Central de Inteligencia de los EEUU).
Las (OPSIS) son operaciones de inteligencia encubiertas determinadas por un puñado de hombres que ostentan de un gran poder político, militar, policial o económico.
Su planificación se resuelve entre “4 paredes” y la finalidad de las (OPSIS) no es otra que trasmitir información e indicadores seleccionados a públicos específicos, con el propósito de influir en sus emociones, motivaciones, razonamiento objetivo y en el comportamiento de individuos, grupos, organizaciones e incluso de gobiernos extranjeros, por lo general, de países subdesarrollados.
El propósito de las operaciones psicológicas (OPSIS) es inducir o reforzar comportamientos favorables a los intereses ocultos de políticos, militares, policías y grandes empresas.
Las (OPSIS) mediante la combinación de persuasión y temor, lograr crear verdaderas amenazas creíbles (arquetipos negativos) que pueden llegar a fomentar el descontento popular, el liderazgo de un determinado conglomerado político y en tiempos de guerra, incluso degradar la capacidad de respuesta en el adversario. También, las (OPSIS) pueden llegar a perturbar, confundir, y prolongar el proceso de toma de decisiones en organizaciones completas, socavando la capacidad racional, el autocontrol y la cohesión de grupo.
Las (OPSIS) cuando son bien empleadas, tienen el potencial de salvar vidas y de reducir la voluntad de luchar en los combatientes, desalentando con esto, acciones subversivas o agresivas en contra de quienes ejercen las (OPSIS).
Tipos de operaciones psicológicas
Las operaciones psicológicas forman parte primordial en los operativos comunicacionales de tipo propagandísticos, que según propósitos se dividen en 3 categorías; la blanca que se utiliza en operaciones abiertas, transparentes o de fuente conocida, las grises que se caracterizan porque sus objetivos son inductivo/persuasivos, de fuente confusa o sujetas a las “hipótesis colectivas” y por último, existen las negras, cuyo propósito derechamente es el engaño y la manipulación cobarde e Impostora. Blanca, gris y negra no se refieren al contenido del mensaje, sino que más bien a los métodos utilizados para llevar a cabo con éxito las (OPSIS) y  los objetivos ocultos tras de ellas.
Las (OPSIS) NEGRAS contra civiles, son un MECANISMO DE INTELIGENCIA PARA SUPLANTAR LA REALIDAD QUE SE QUIERE OCULTAR, POR OTRA “ARTIFICIAL”, HECHA A LA MEDIDA DE SUS CREADORES, con el beneplácito de una opinión pública “manipulada” y cuyo objeto, por lo general, es OCULTAR hechos de corrupción, abusos de poder, violación a los derechos humanos, usurpación de recursos naturales, afán vitalicio de poder etc… Por lo general para el financiamiento de las (OPSIS) negras se utilizan recursos económicos estatales, del narcotráfico o de grandes corporaciones.
Una (OPSI) gris o negra, para que tengan éxito, debe basarse en un tipo de realidad más bien “circular” (mentira), nunca “lineal” (verdad), esto por cuanto quien sea víctima de la (OPSI) no puede en su nivel de comprensión, lograr certezas o entendimiento objetivo, respecto del mensaje sistemático, coherente y progresivo que recibe el público objetivo.
Sólo la (OPSI) blanca puede presentar un mensaje congruente o de carácter lineal (verdad) a los hechos y en su determinación causa/efecto.
Ej. Una campaña contra el sida o contra los accidentes de tránsito.
(Cualquiera sea el propósito o tipo de (OPSI) en la proyección social de sus mensajes, todos deben ser coherentes y nunca deben contradecirse entre sí)
Proceso para la proyección de una (OPSI) a través de los medios de comunicación
Se analiza el perfil de los posibles objetivos (Target), se define el mejor de los candidatos o (Targets), se establece claramente la misión, el conflicto se personaliza mediante un “proceso de demonización” alineado con los objetivos solapados. (*) Ej: Supuestas Armas de destrucción masiva en Irak (inexistentes) para justificar una guerra y bombardeo tendiente a hacerse de los recursos naturales de ese país (PETROLEO).
Se hace una estimación de la situación real u objetiva que se quiere cambiar o influir.
Se prepara el plan de acción. (Costos, recursos, duración aproximada, etc.)
Se seleccionan los medios de prensa para el logro de objetivos.
Se selecciona el mensaje y se desarrolla de la “propaganda”.
Se hacen pruebas preliminares (sutiles aproximaciones mediáticas) para determinar el impacto probable que se produce en el público objetivo.
Se produce el material necesario para la proyección de la (OPSI)
Se aplica y/o se proyecta el mensaje a través de los canales seleccionados en los medios de comunicación.
Se evalúan las respuestas de la audiencia.
Se consideran los comentarios o el “sentimiento colectivo” y se hacen los ajustes necesarios para alcanzar un nivel de coherencia óptimo en el logro de los objetivos preestablecidos.
(*) Con el fin de resolver este punto, los analistas de inteligencia determinan la vulnerabilidad de estos grupos y lo que sería susceptible de manipular a su favor. Éstos, determinan también las características y aptitudes de los blancos o (Targets); sus quejas, frustraciones, idioma, problemas, tensiones, motivaciones, temores, percepciones, nivel sociocultural, recursos económicos y así sucesivamente. Una vez que el o los objetivos apropiados han sido determinadas, la (OPSI) puede ser ejecutada.
En definitiva, las operaciones psicológicas de inteligencia contra civiles, en el presente, son más comunes de lo que nuestro nivel de consciencia social logra percibir.
Día a día un sin fin de (OPSIS) grises y negras al servicio de la mentira, el engaño y al impostura, se nos presentan a través de la utópica independencia entre los medios de comunicación masivos y los brazos solapados del afán de lucro obsceno y de la corrupción política, militar y policial.
Wikileaks, La Operación Psicológica en contra de la Transparencia.
Un ejemplo contingente de todo lo anteriormente expuesto, es el tratamiento mediático que la prensa mundial (inyectada por los EEUU) hace de la “organización ciudadana” Wikileaks y de su fundador Julian Assange.
Aquí la (OPSI) es:
“Suprimir el fondo o la lucha de Wikileaks; la transparencia v/s el ocultismo, los abusos de poder, la usurpación solapada de bienes naturales y las violaciones a los derechos humanos, por la personalización y demonización de su fundador Julian Assange, un supuesto espía hacker capaz de violar la intimidad de “cualquier ciudadano” y que supuestamente, además de todo, es un abusador sexual  o un desalmado violador. (*)
(*) Cargo que por lo demás, goza del mayor prejuicio social (incluso más que el homicidio) y que por lejos, es el más simple de inventar.
Ahora, no sería descabellado observar durante los próximos días, cómo “afloran” nuevos crímenes en contra de Assange o de sus familiares. Incluso y sin desear que ocurra, la “falsificación de una modalidad de muerte” bajo la premisa “El pobre no aguanto más con la presión que lo tenia sumergido “desde hace tiempo” en una aguda depresión, por la que decidió terminar con su vida”…
En conclusión, la (OPSI) en el “caso Wikileaks”, es:
Hacer creer a la opinión pública que “Wikileaks es a su fundador, lo que su fundador es a Wikileaks”.
Lo que en otras palabras significa, que al ANULAR al hombre, se ANULA su obra y todo lo que representa en términos de lucha ciudadana, por el derecho a la transparencia pública “sin limites” en contra de la corrupción y violación de los derechos universales del hombre.


http://cristianaraos.com/2010/12/16/operaciones-psicologicas-opsis-poder-en-contra-de-civiles-psicologia-juridica-forense-aplicada-investigacion-criminal-inteligencia-impostura-mentira-wikileaks/

¿QUÉ SON LOS MECANISMOS DE DEFENSA?

Los mecanismos de defensa, son mecanismos inconscientes que se encargan de minimizar las consecuencias de un evento demasiado intenso, para que el individuo pueda seguir funcionando normalmente.
El individuo está compuesto por una serie de fuerzas que deben mantenerse en equilibrio, como las características instintivas, las genéticas, los factores del desarrollo (medio ambiente, formación, experiencia). Una de las maneras de resguardar este equilibrio es mediante los mecanismos de defensa.
Entre los mecanismos de defensa se incluyen: la condensación, el desplazamiento, la disociación, la formación reactiva, la negación, la proyección, la racionalización, la represión, la sublimación, la regresión, el aislamiento.
He aquí una breve explicación de cada uno de ellos:
Sublimación:
El impulso se canaliza hacia una forma más aceptable, es derivada hacia un nuevo fin. Una pulsión sexual se sublima hacia una finalidad no sexual, apuntando a objetos valorados socialmente, como la actividad artística y la investigación intelectual. Por ejemplo, el deseo de un niño por la exhibición, puede sublimarse mediante una carrera en el teatro.
Represión:
Es el mecanismo por el cual el inconsciente borra eventos y pensamientos que serían dolorosos si se mantuvieran en el nivel consciente. Por ejemplo, el olvido del cumpleaños de un familiar fallecido.
Proyección:
Los sentimientos o ideas estresantes, son proyectados hacia otras personas u objetos cercanos.
Negación:
Es el mecanismo por el cual el sujeto trata aspectos evidentes de la realidad como si no existieran.
Introyección:
Es el mecanismo por el cual una persona incorpora elementos de la personalidad de otra.
Regresión:
Es un mecanismo que lleva a retomar el nivel de desarrollo anterior, más infantil. Por ejemplo, el comportamiento de los niños cuando nace un hermano (chuparse el dedo, orinarse, etc.).
Formación reactiva:
Detiene la aparición de un pensamiento doloroso, sustituyéndolo por otro más agradable.
Aislamiento:
Es un mecanismo por el cual se divorcian los recuerdos de los sentimientos, como manera de soportar los hechos.
Desplazamiento:
Es un mecanismo por el cual, se desprende un hecho o persona de los sentimientos asociados, y éstos son adjudicados a otro hecho o persona. Es lo que suele suceder con las personas que desquitan sus frustraciones con sus mascotas.
Condensación:
Es un mecanismo por el cual, elementos del inconsciente se reúnen en una sola imagen u objeto. Consiste en la concentración de varios significados en un único símbolo.
Racionalización:
Se sustituye una razón real que no es aceptable, por otra que resulte aceptable.

Cuando estas técnicas no son suficientes, se experimentan desequilibrios como estrés y respuestas neuróticas como ansiedad y/o depresión, que frecuentemente son acompañadas por disfunciones biológicas, pérdida de sueño o apetito, enfermedades psicosomáticas como úlceras, etc. También pueden presentarse otras conductas más graves como el suicidio y los trastornos delirantes. Estos sonmecanismos de defensa propios de trastornos como el delirio, la esquizofrenia, los trastornos de personalidad

martes, 20 de octubre de 2015

¿ES LA MONOGAMIA INHERENTE AL SER HUMANO?

Hablemos sobre uno de los temas favoritos de todo el mundo: la relación entre monogamia infidelidad. Tradicionalmente se ha visto el adulterio como una especie de error contra natura, algo así como un conjunto de pequeñas grietas en la superficie de lo que debería ser el comportamiento humano. Así, el concepto “relación extramarital” se ha visto asociado a un fallo por parte de las personas a la hora de aplacar sus impulsos y formar una familia. En general, las infidelidades se han considerado como una excepción, algo que no representa a la esencia humana. Sin embargo, cabría preguntarse si este enfoque es realista. ¿Te has preguntado alguna vez si en nuestro cerebro existe algún mecanismo que nos oriente hacia la monogamia?
La respuesta rápida a esta pregunta es: no, no lo hay. En términos generales, que los seres humanos no somos monógamos de la misma forma en la que lo son algunos animales es algo que está fuera de toda duda. En primer lugar, debemos distinguir entre monogamia sexual y monogamia social. La monogamia sexual es algo que se lleva en los genes, y consiste en la imposibilidad práctica de reproducirse con más de una pareja. Este tipo de “fidelidad” es algo que nos queda muy lejos y, realmente, es dudoso que nadie pudiera tener mucho interés en experimentar esta forma de monogamia. Piensa por ejemplo en algunas especies de pez linterna: cuando se reproducen, el macho queda físicamente adherido a la hembra, mucho más grande, y esta va digiriendo a su pareja hasta llegar a absorberla completamente. ¿Dirías que eso es lo que sientes por las personas que te atraen?
La monogamia sexual, pues, es un fenómeno bastante raro en la naturaleza, ya que casi todas las especies que se reproducen sexualmente y cuidan a la cría con una pareja específica, copulan con otros a la mínima de cambio para luego seguir dedicándose a la vida en familia con la pareja de siempre. En estos casos hablamos de monogamia social, es decir, un patrón de comportamiento guiado por las circunstancias y no por la genética.
En nuestro caso, ocurre más o menos lo mismo. Lo máximo que podemos llegar a decir es que somos animales que a veces practican la monogamia social, pero no la sexual. Este es el único tipo de monogamia al que aspiramos, ya que tenemos la opción de vivir la fidelidad como pacto, algo a lo que se llega entre dos personas por decisión propia, pero no se da de manera espontánea en los miembros de nuestra especie (o al menos no de manera generalizada).
Y es que, aunque estén mal vistas en algunas culturas, las relaciones extramatrimoniales son relativamente frecuentes en nuestra especie si nos comparamos con otros animales: los gibones, los albatros, los caballitos de mar, etc. Por eso, considerarlas fruto de la excepción supondría ignorar deliberadamente una gran parte de la realidad. Además, el incumplimiento de la monogamia genética no es patrimonio exclusivo de los hombres, ya que se da frecuentemente en ambos sexos.
Si el adulterio nos escandaliza tanto puede ser, quizás, porque es una violación de las normas, no porque no tenga razón de ser. Puede discutirse si las infidelidades (entendidas como la ruptura de un trato con la pareja) son algo deseable o no, pero no puede negarse que están totalmente asentadas en la realidad: incluso hay agencias de contacto que hacen de la infidelidad un valor añadido en sus campañas de marketing.
Pero entonces… ¿cómo y por qué se originó la vida en pareja en nuestra historia evolutiva? ¿Qué sentido tiene que exista un desfase entre monogamia sexual y monogamia social? La psicología evolucionista dispone de ciertas hipótesis al respecto.
En general, cuando nos ponemos a estudiar las pautas de reproducción del ser humano nos encontramos con una gran variabilidad dependiendo de cada cultura, pero no vemos una predisposición genética fuerte que nos lleve a tener hijos sólo con una persona, tal y como hemos visto. Sin embargo, algunos psicólogos evolucionistas creen que en etapas anteriores de nuestra evolución como simios pudo existir una propensión hacia la monogamia que la selección natural nos asignó por su utilidad. ¿Cuál era la utilidad principal de tener pareja estable, según ellos? Las posibilidades de tener muchos hijos e hijas que nos sobrevivan. Un análisis bastante hosco, sí. Según este enfoque, el amor romántico, que está asociado a un sentimiento de obligación hacia la pareja, nace en realidad de una especie de egoísmo invisible a nuestros ojos. La monogamia social sería, en resumidas cuentas, un acuerdo basado en el propio interés y en la cesión de una confianza hasta cierto punto inmerecida.
Hay que tener en cuenta que en sí mismo, el adulterio no tiene por qué suponer una desventaja desde el punto de vista de la selección natural. Por ejemplo, se ha estudiado que las mujeres con hijos fruto de relaciones extramaritales podrían tener más éxito reproductivo en ciertos contextos; es decir, pueden tener más posibilidades de dejar descendencia. Así que ni siquiera nos es posible decir que la infidelidad sea poco útil desde la óptica de la selección natural. Pero hay otra cosa que tenemos que tener en cuenta si queremos estudiar el pacto de la fidelidad: las diferencias atribuibles al sexo.
Una madre sabe  que todos los esfuerzos que pueda hacer de cara a concebir y criar descendencia van a verse correspondidos por la perpetuación de sus genes. En comparación con el macho, una hembra tiene la certeza de que los sacrificios que pueda hacer para que sus crías sobrevivan no van a ser en vano. Los machos no tienen esta seguridad (en su caso existen más motivos para dudar de si el retoño que protegen es suyo o no) pero, por otro lado, no se vuelven más vulnerables durante el periodo de gestación. Precisamente por eso, según la lógica de la selección natural, un macho tiene menos valor que una hembra como pareja reproductora, porque esta última además de ser fecundada cuida de la descendencia durante un tiempo largo. Si la mitad de la población de una especie invierte mucho más tiempo y esfuerzo en la cría de la descendencia, nos dirán los psicólogos evolucionistas, los individuos que forman esa mitad de la población se convertirán en un recurso por el que la otra mitad de individuos competirá ferozmente. Además, si la supervivencia de las crías se ve comprometida por su fragilidad, puede que lo más conveniente para el macho sea estar siempre cerca para proveer recursos y ofrecer seguridad. De ahí que un estado emocional parecido al amor romántico, relativamente duradero en el tiempo y que supone la exclusividad de una pareja, pueda ser útil.
Una de las conclusiones más descarnadas sobre el origen de la monogamia social se centra en el importante papel de algo parecido a los celos. Según un estudio publicado en la revista Science, la monogamia tiende a aparecer en poblaciones de mamíferos cuando las hembras están muy distanciadas entre sí y su densidad sobre el territorio es baja, lo cual haría difícil para los machos vigilarlas a todas y evitar que intrusos las fecundaran. Así que, de ser cierto esto, el cuidado de las crías por parte de los machos sería una especia de mal necesario. Hay otro estudio, publicado en PNAS, en el que se sugiere que la monogamia podría haber surgido para evitar el infanticidio por parte de los machos. Esto podría haber sido así porque, en muchos mamíferos polígamos, es frecuente que con cada cambio de macho dominante este mate la descendencia del macho dominante anterior con tal de conseguir que las hembras vuelvan a estar receptivas sexualmente. Todo esto es horrible, ¿no? Si quieres, puedes volver a pensar en las costumbres monógamas del pez linterna. A ver si así te recuperas.
Quizás te hayas dado cuenta de que todo lo anterior es dolorosamente razonable si pensamos en el ser humano como un animal que se guía por sus impulsos. En la gran mayoría de los vertebrados las crías ya tienen la capacidad de moverse por su cuenta a las pocas horas de nacer, y algunas son completamente independientes. En comparación, nuestros bebés nacen miopes, incapaces de coordinar brazos y piernas y con dificultades hasta para mantener la cabeza despegada del suelo. Necesitan toda la atención posible, y es posible que no les baste con la ayuda de un solo organismo.
Sin embargo, muchos psicólogos y antropólogos creen que son las dinámicas culturales, y no la genética, las que explican la asignación de tareas de crianza. Por eso somos tan imprevisibles, según ellos. Hoy en día hay muchas personas que, a pesar de experimentar el amor romántico y la necesidad de estar ligado a una persona, ni siquiera se plantean tener bebés. Otras personas ni siquiera creen que exista esa forma de apego. Esto puede ser cierto debido a que los grandes cerebros originados gracias a este proceso de “emparejamiento” habrían hecho posible la aparición de un tipo de pensamiento lo suficientemente abstracto como para diversificar las formas de amor: amor por la comunidad, amor por los amigos, etc. Todos estos vínculos se caracterizan por permitir la creación de grupos de gente cercana que puede ayudar a criar a los hijos e hijas. Y es que aunque la pareja formada por los padres biológicos no siempre sea la encargada de criar a los más pequeños, casi siempre hay un círculo social protector alrededor del bebé, y puede incluso que en ciertos contextos esta modalidad de crianza sea más beneficiosa, tal y como propuso Skinner en su novela Walden Dos. En estas situaciones, el amor puede ser visto como el pegamento que mantiene unido a este círculo de personas dedicadas a la cría y que se sustituyen las unas a las otras. A fin de cuentas, los roles de “figuras protectoras”, como cualquier otro rol, son intercambiables.
Uno de los problemas de la psicología evolucionista es que aporta explicaciones sobre el comportamiento del ser humano que no gustan a la mayoría de las personas y que, además, son por sí solas insuficientes. Para esta corriente de la psicología, gran parte de la conducta se explica por ser un método de adaptación al medio (es decir de asegurarse que nuestros genes pasan a la siguiente generación). Por ejemplo, se llega a ver las relaciones entre hombres y mujeres como un juego en el que se busca utilizar al sexo contrario para hacer más probable la perpetuación de los propios genes, o de los genes que más se parecen a los nuestros. Además, hay que tener en cuenta que el objeto de estudio de esta disciplina es algo con lo que no se puede experimentar: la historia evolutiva de las especies. De alguna manera, la psicología evolucionista aporta posibles explicaciones acerca de ciertos patrones de comportamiento, pero no los identifica ni los explica completamente. Los seres humanos nos caracterizamos por ser aculturados, y el aprendizaje explica gran parte de nuestros aspectos psicológicos.
Sin embargo, aunque la evolución no determina nuestra conducta, sí puede llegar a explicar ciertas tendencias muy generales, y también puede ayudar a formular hipótesis experimentales en la especie a la que pertenecemos ahora mismo: el Homo sapiens.
Es cierto que el apego o el amor que sentimos hacia personas que no son nuestros hijos podrían entenderse también como parte de una estrategia evolutiva para asegurar la transmisión de nuestros genes. Sin embargo, también podría entenderse como un fenómeno que escapa a las explicaciones fundamentadas en la biología. A pesar de ello, si queremos descender de esa concepción tan idealista del amor para sumergirnos en la ciénaga de las crudas explicaciones científicas, debernos admitir que no hay nada en la naturaleza ni en nuestra genética que parezca ir en contra de las infidelidades ocasionales. Es posible, incluso, que la evolución natural vea estos escarceos con buenos ojos.



Fuente: http://psicologiaymente.net/monogamia-infidelidad-vivir-en-pareja/

EL PERFIL PSICOLÓGICO DE UN INFIEL

 “Hay que creerse amado para creerse infiel”
(Jean Racine)
La infidelidad es un concepto que ha continuado siendo el mismo desde hace años. Hay personas que diferencian entre infidelidad y deslealtad. Otras creen que no hay infidelidad. ¿Qué piensas tú?
Hoy vamos a ver qué características tiene una persona que es infiel. Pero antes debemos aclarar qué es ser infiel y por qué las personas sienten la necesidad de serlo.
¿Qué es ser infiel?
Muchas personas tienen muy claro qué es ser infiel. En definitiva, la infidelidad supone romper la confianza entre la pareja. En una infidelidad mentimos de manera consciente considerando que nuestro comportamiento no es el correcto.
“Hay que ser infiel, pero nunca desleal”
(Gabriel García Márquez)
Algunas personas diferencian entre infidelidad y deslealtad. La diferencia parece no estar muy clara, pero es sencilla de entender. La infidelidad implica estar con otras personas diferentes a tu pareja. Esto si se ha hablado entre la pareja se puede producir de forma consentida. No hay mentiras, ambas personas lo saben y lo respetan.
Pero, ¿qué pasa con la deslealtad? La deslealtad implica infidelidad sin que tu pareja conozca este hecho. La mayoría de los infieles aparentan relaciones monógamas mientras su cuerpo les pide estar con otras personas. A pesar de esto, en vez de ser claros con su pareja o manifestar sus deseos esconden la evidencia.
Tipos de infieles desleales
Las personas pueden perdonar una infidelidad u otra dependiendo de qué consideran “ser infiel”:
– Mantener relaciones sexuales con otra persona.
– Intercambiar unos besos y tocamientos.
– Coquetear con otra persona.
– Intercambiar mensajes subidos de tono.
El perfil del infiel
Ya sea por tener deseos por otras personas, la monotonía, falta de chispa en la propia relación, búsqueda nuevas sensaciones u otros motivos las personas deciden ser infieles sin expresar esta necesidad a su pareja. Existe un perfil que se cumple en todos estos casos. ¿Quieres conocerlo?
1. Celos frecuentes
Resulta una contradicción, pero es así. Los infieles sienten que han cometido un error y que su actuación no ha sido la correcta. ¡Mienten a su pareja! Esto les debe de producir una especie de miedo a que su pareja haga lo mismo, o tan solo manifiesta el malestar que le provoca dándole la vuelta a la tortilla.
El problema es cuando esos celos se vuelven enfermizos. Algo que solo existe en la imaginación del infiel por el cargo de conciencia que lo atormenta.
2. Emociones inestables
Las emociones empiezan a ser inestables, muy extremistas. El infiel se vuelve agresivo con facilidad, controlador, echa en cara a su pareja cosas que no existen. Esto solo manifiesta el conflicto mental que el infiel tiene en su cabeza y que expresa emocionalmente de esa manera.
3. Necesidad de dependencia
El infiel de repente depende de que su pareja le diga lo mucho que lo necesita, lo mucho que lo ama. Esto cursa con grandes dificultades para la autonomía, lo que provoca la extrañeza de su pareja que puede empezar a agobiarse y a desconfiar.
4. Ideas contradictorias sobre el amor
La infidelidad empieza a hacer que te plantees qué es el amor. Comienzas a tener ideas para poder resucitar la pasión sexual con tu pareja, quizás probar cosas nuevas. Algo innovador que no se te había ocurrido antes.
Probablemente, el infiel empiece a cambiar la forma de ver las relaciones y empiece a plantearse relaciones abiertas o de otro tipo. ¡Atento a estas señales!
5. Aferro y búsqueda de pareja
Si la relación de pareja se rompe por una infidelidad, el infiel buscará fervientemente otra pareja. Existen personas que por tendencia necesitan tener una pareja para poder serle infiel.
Estas personas no buscan relaciones liberales. Las consecuencias son todas las anteriores, los celos, descubrir la infidelidad y que la relación de pareja no será una relación sana.
6. Necesidades emocionales
Muchos infieles utilizan el sexo para satisfacer necesidades emocionales que no ven cubiertas. Es por ello por lo que se refugian en una situación que creen podrá solventar esta necesidad, cuando realmente no es así. Tan solo aumenta la frustración y el malestar.
¿Qué piensas sobre infidelidad o deslealtad? ¿Añadirías algo más a este perfil de la persona infiel? Esperamos tus respuestas y tus opiniones acerca de este tipo de personas.


Fuente: http://lamenteesmaravillosa.com/perfil-psicologico-infiel/

¿SUFRES O ERES VÍCTIMA DE DEPENDENCIA EMOCIONAL?

La dependencia emocional consiste en una necesidad extrema de carácter afectivo que una persona siente hacia su pareja a lo largo de sus diferentes relaciones, en ella el sometimiento no es un fin, sino un medio únicamente para preservar la relación y para contentar a la pareja.
Esta necesidad de que el objeto esté presente en todo momento, se traduce en las ansias de llamarle casi todo el tiempo, sea al lugar de trabajo u otro lugar, mandar mensajes de texto por celular para preguntar por él, con el pretexto de sentir preocupación, esta conducta se presenta con frecuencia y suele ocasionar que la pareja se fastidie, o ponga reglas explicitas de privacidad, entonces la relación comienza a debilitarse por el constante acoso, y existe la posibilidad de que la pareja comience a amenazar al dependiente directa o indirectamente, entonces el dependiente con esfuerzo comienza a restringir este tipo de conducta y a aceptar las reglas por temor a perder a la pareja. Aunque el dependiente en ocasiones no dé a notar esta necesidad, ésta está presente y ocasiona que se produzcan ideas obsesivas en torno a la pareja. 
Quieres saber que tan dependiente eres? Identifica las señales en tí
Piensas constantemente que tu pareja te está engañando y hasta sueñas con eso.
1.  Constantemente piensas que tienes la razón.
2.  Encontraste la manera de tener las contraseñas de tu pareja y entras en sus correos, celulares, tablas, etc
3.  Te comparas con las demás personas
4.  Buscas información en el pasado de tu pareja para luego sacarlo a relucir en las discusiones
5.  Entras en pánico si tu pareja no te contesta el teléfono y le llamas insistentemente
6.  Has espiado a tu pareja o has pagado para que alguien más lo haga
7.  Impides que tu pareja vea a sus amigos porque crees que no son buena influencia.
8.  Realizas constantemente llamadas a tu pareja para verificar su ubicación.
9.  Te molesta que tu pareja sea amable con personas del sexo opuesto.
10.              Te incomodas cuando tu pareja se viste de una determinada forma.
11.              Desconfías de todo lo que tu pareja te dice.
12.              Has vivido infidelidades en relaciones anteriores.
13.              No permites que tu pareja tenga espacios individuales.
14.              Siempre dudas si tu aspecto personal es el adecuado y “encaja”.
15.              Contabilizas los horarios de tu pareja.
16.              Haces seguimiento de los pasos de tu pareja en el Facebook haciendo crítica de sus contactos, fotos, mensajes, etc.
17.              Has visto como personas cercanas a ti han sido infieles a sus parejas.
18.              Tienes comportamientos posesivos en donde te gusta que se haga lo que tu piensas que es correcto.
19.              Tratas a tu pareja con palabras fuertes porque piensas que se fija en otras personas.
20.              Revisas constantemente el celular de tu pareja.
21.              Te sientes inferior a muchas personas.
22.              Controlas la ubicación de tu pareja por medio de sistemas de localización.
23.              Piensas que tu pareja no te admira lo suficiente.
24.              Preferirías que tu pareja no tuviera pasado.
25.              Piensas que puedes manejar los celos pero te has encontrado perdiendo el control ante algunas situaciones.
26.              Has comprobado que tu pareja te engaña y aunque has creído que has perdonado no puedes dejar de repetir los episodios en medio de las discusiones.
27.              Tienes la sensación constante de que tu pareja va a abandonarte por otra persona.
28.              Has sentido  frustración, envidia o rabia frente a los logros de la pareja.
29.              Has sentido necesidad de investigar a fondo el pasado de tu pareja y comparar lo que hace contigo.