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jueves, 19 de febrero de 2015

PADRES SOBREPROTECTORES

Todo padre considera que dentro de sus obligaciones se encuentra la de proteger y guiar al niño en su desarrollo y, siendo esto cierto, ¿cómo saber hasta que punto hay que hacerlo?
Un exceso de protección puede desembocar en el llamado estilo educativo sobreprotector, caracterizado por la limitación de la autonomía del niño y la generación de una dependencia desadaptativa para él. Una relación sobreprotectora se caracteriza por un padre que: 1) mantiene un nivel elevado de supervisión y vigilancia; 2) muestra dificultades para separarse del niño; 3) no fomenta el comportamiento autónomo; 4) es altamente controlador (Thomasgard y Metz, 1993). Dentro de las creencias que mantienen los padres con este estilo educativo se encuentran ideas del tipo “Yo soy totalmente responsable de lo que le pueda ocurrir a mi hijo/a” “Todavía es pequeño para…”, “Soy indispensable para él”, “No sabe/no puede…”, etc. En general, como resultado de este tipo de pensamientos pueden aparecer sentimientos o emociones de excesiva preocupación y nerviosismo cuando el niño hace algo sin su ayuda o supervisión.
Los padres y madres sobreprotectores evitan que el hijo realice actividades que consideran arriesgadas o peligrosas, dan constantemente consejos acerca de cómo “debe” y “no debe” actuar, realizan frecuentes llamadas de atención sobre riesgos o peligros, elogian o animan la búsqueda de apoyo y tienden a darle todo hecho.
Se considera que el fundamento de esta manera de relacionarse con los hijos podría deberse tanto a un sentimiento de hiperresponsabilidad (el progenitor se considera excesivamente responsable de su desarrollo, considera al hijo débil y que debe protegerle) o culpabilizacion, cuando el progenitor cree que no consigue proporcionar la mayor ayuda posible a su hijo o evitarle cualquier tipo de problema.

En general se puede decir que los niños educados bajo un estilo educativo (sobreprotector) tienen una mayor probabilidad de presentar:
  • Menor desarrollo de competencias sociales y autoestima (Levy, 1966),
  • Distimia y trastornos de ansiedad (Parker, 1983).
  • Retrasos en el aprendizaje de habilidades de autocuidado personal y otras habilidades sociales.
  • Miedo a la autonomía o dependencia, buscando constantemente seguridad en otros.
  • Carencia de iniciativa para emprender acciones por cuenta propia (siempre espera instrucciones) y pasividad ante los asuntos que le conciernen, basándose en la experiencia previa: “Ya me lo resolverán otros”.
  • Dificultades en el afrontamiento de acontecimientos vitales de forma autónoma, lo que puede desencadenar problemas como miedos excesivos, timidez, agresividad, problemas de conducta en casa y en el colegio, etc.
  • Baja tolerancia a la frustración.

¿Cómo evitar los posibles efectos  de la sobreprotección?
A pesar de que a la mayoría de los padres les gustaría ahorrar a sus hijos todo tipo de sufrimientos y errores, esto no es ni posible ni realista. Para que el niño se convierta en un adulto capaz de actuar por sí solo debe aprender a desenvolverse por sí mismo a través de sus propias experiencias, en un nivel de riesgo tolerable y creando sus propias estrategias de actuación. Así el niño tendrá la oportunidad de aprender mediante el “ensayo-error” o encontrando "soluciones nuevas e inesperadas"  a los problemas, a sus conflictos y solicitando apoyo sólo cuando lo considere realmente necesario. Para permitir que un hijo desarrolle su autonomía de forma adecuada es entonces fundamental:
  • Permitile que se enfrente a las dificultades y problemas para hallar la solución por si mismo.
  • Tratarle de acuerdo a su edad.
  • Darle oportunidades de relacionarse con otros, pasando tiempo sin la presencia de los padres.
  • Ayudarle cuando lo necesite, pero sin solucionarle los problemas. Debe aprender por sí mismo tanto a buscar soluciones como a buscar el apoyo necesario.
  • No ahogarle con preguntas, dejándole espacio para su intimidad.
  • Establecer unos límites claros en casa, no dándole todo lo que pida.
  • Aceptar al niño tal y como es, con sus virtudes y limitaciones.

viernes, 6 de febrero de 2015

PADRES CELOSOS

Muchos padres son capaces de sentir felicidad por la feminidad de sus hijas y saben reconocer el valor que ellas tienen respetándolas, confiando en la capacidad que tienen para elegir y para manejar sus límites. Sin dejar de lado una firme actitud de protegerlas cuando realmente sea necesario.
Un papá súper celoso es aquel que siente que su hija va a ser robada por otro hombre y que no confía en su capacidad para manejar su propia su sexualidad. Esto hace que la hija se sienta amenazada casi todo el tiempo por los chicos, tal como papá se lo manifiesta. Esto hace, a su vez, que ella tenga dificultades para confiar realmente en un muchacho.
Para que un padre pueda entender que su pequeña hija empieza a ser objeto de deseo de otro hombre y esto no signifique un dolor muy fuerte ni se convierta en una amenaza en su sentimiento de ser “lo más importante para su hija”, se necesita un mínimo de madurez. El padre debe entender desde su corazón que ahora debe confiar en todo lo que sembró en su hija y acompañarla en el hermoso camino de su despertar como mujer.
Puntos a tener en cuenta para entender a estos papás y ayudarlos a salir de los celos:
- Entender que a los padres les tomará algún tiempo aceptar que su niña tiene deseos y fantasías de amor y sexo.
- Los padres tienen miedos sobre su propia sexualidad que incluso en la adultez no saben cómo manejar. Es decir pueden pensar que todos los hombres son como él, lo cual implica que vea en el posible enamorado a un muchacho que solo piensa “en eso” con respecto a su hija.
- Tener en cuenta que ellos pueden haber sido lastimados en el terreno de la sexualidad y haber sido abandonados o burlados, por lo cual sientan un profundo afán de cuidar a sus hijas.
Las hijas adolescentes también tienen una tarea con sus papás:
- Ayudarlos a crecer como padres dándoles tiempo para el diálogo y para que ellos les cuenten como fueron a esa edad. Que el diálogo sea como un cuento y no como un sermón.
- Es importante que ellas sepan que muchas veces lo que sienten sus padres no son exactamente celos sino amor y protección. Si ellos se molestan, es porque tienen miedo que les hagan daño a sus hijas.
- Es posible también que las adolescentes pasen tanto tiempo con los amigos que muchas veces descuidan sus responsabilidades. Ellas cambian en su manera de dar amor y dejan de pasar mucho tiempo con sus padres, lo que los hace sentir como una pérdida y se vuelven vulnerables.
- Las hijas adolescentes pueden sugerirle a sus padres que dejen que sus amigos las visiten en la casa o pueden crear alguna actividad que los involucren también a ellos pues lo que los padres quieren es conocer al círculo de amistades que sus hijas tienen y que están creando en esta nueva etapa de sus vidas.

BIENVENIDOS A "PROYECTO VIDA"

Antes de comenzar, permíteme presentarme: Mi nombre es Carlos Alberto Campos, soy psicólogo clínico, conferencista y coaching especializado; además, tengo el alto honor de encabezar y dirigir a un grupo de especialistas de gran experiencia, todos reunidos bajo el nombre de "Proyecto Vida", cuyo único fin es aconsejarte y orientarte para tener una vida feliz. 
Hoy iniciamos una nueva experiencia virtual que esperamos tenga acogida en un mundo en el que el materialismo, el consumismo y esta incansable prisa por vivir, nos conduce hacia un stress constante, una indetenible pérdida de valores, una deshumanización y, tragicamente, a nuestra auto-destrucción.
Estoy y estamos convencidos que aún estamos a tiempo, que nuestro instinto de supervivencia nos oblegará virar el rumbo, y es nuestro deseo contribuir a ello con nuestroconocimiento, nuestra experiencia y nuestros testimonios de vida.
En estas páginas encontrarás información y análisis de todos los temas que involucran al ser humano, por eso, te reitero la bienvenida y te invito a enrumbarnos en este viaje hacia la felicidad.